Mosca accusa violazioni del diritto internazionale
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Venezuela, 7 gennaio 2026 – La Marina degli Stati Uniti ha sequestrato due petroliere legate al Venezuela e considerate parte della cosiddetta “flotta oscura”, l’insieme di navi impiegate per eludere le sanzioni internazionali sul petrolio. L’operazione, condotta in acque internazionali tra l’Atlantico settentrionale e i Caraibi, ha coinvolto anche il Regno Unito e ha scatenato la protesta della Russia, che accusa Washington di aver violato il diritto internazionale.
La vicenda più significativa riguarda la Marinera, già nota come Bella 1. La nave è stata intercettata dopo un inseguimento durato oltre due settimane attraverso l’Atlantico, come riferito da NBC News. Il vascello aveva già respinto un tentativo di abbordaggio da parte della Guardia Costiera americana nei Caraibi e, nel tentativo di sfuggire alle autorità statunitensi, aveva cambiato rotta, nome e persino bandiera: dalla Guyana alla Russia. Secondo il Comando Europeo degli Stati Uniti, il sequestro è avvenuto per violazioni delle sanzioni sul petrolio venezuelano.
La risposta di Mosca è stata immediata. Il ministero dei Trasporti russo ha denunciato l’operazione come una violazione della Convenzione ONU sul diritto del mare del 1982, sostenendo che la Marinera navigasse “in alto mare, al di fuori delle acque territoriali di qualsiasi Stato” e che gli Stati Uniti non avessero alcun diritto di usare la forza contro una nave registrata sotto bandiera russa. Fonti internazionali segnalano inoltre che mezzi della Marina russa, incluso un sottomarino, si trovavano nelle vicinanze al momento dell’abbordaggio.
All’operazione hanno partecipato anche le forze armate britanniche. Il governo di Londra ha confermato di aver fornito supporto attraverso basi della Royal Air Force e attività di sorveglianza aerea. Secondo il Times, un aereo spia Poseidon della RAF è stato localizzato nei pressi delle Isole Faroe dopo una missione condotta con transponder spento, indicando un coinvolgimento diretto del Regno Unito nelle operazioni statunitensi.
Nelle stesse ore, il Comando Meridionale degli Stati Uniti ha annunciato un secondo sequestro: quello della M/T Sophia, una petroliera senza bandiera e soggetta a sanzioni, intercettata mentre svolgeva attività illecite nel Mar dei Caraibi. La nave è ora scortata verso i porti statunitensi.
Il contesto politico contribuisce a rendere la situazione ancora più delicata. Il presidente Donald Trump aveva ordinato un “blocco” delle petroliere venezuelane sanzionate, definendo tali vascelli parte di un sistema criminale legato al traffico di droga e al finanziamento di attività destabilizzanti. Un mese fa, marines e forze speciali avevano già sequestrato la petroliera Skipper, battente bandiera della Guyana, dopo la sua partenza da un porto venezuelano.
Il Pentagono ha ribadito che il blocco sul petrolio venezuelano “rimane in vigore ovunque nel mondo”, sottolineando che le ultime operazioni rappresentano un messaggio chiaro sulla volontà degli Stati Uniti di proteggere la sicurezza dell’Emisfero Occidentale. Ma con Mosca sul piede di guerra e Londra pienamente coinvolta, la crisi rischia ora di trasformarsi in un nuovo punto di tensione tra le principali potenze globali.
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Estados Unidos incauta dos petroleros venezolanos
Moscú acusa violaciones del derecho internacional
Venezuela, 7 de enero de 2026 – La Marina de los Estados Unidos ha incautado dos petroleros vinculados a Venezuela y considerados parte de la llamada “flota oscura”, el conjunto de buques utilizados para eludir las sanciones internacionales sobre el petróleo. La operación, llevada a cabo en aguas internacionales entre el Atlántico Norte y el mar Caribe, contó también con la participación del Reino Unido y provocó la protesta de Rusia, que acusa a Washington de haber violado el derecho internacional.
El caso más relevante es el del Marinera, anteriormente conocido como Bella 1. El buque fue interceptado tras una persecución de más de dos semanas a través del Atlántico, según informó NBC News. El petrolero ya había rechazado un intento de abordaje por parte de la Guardia Costera estadounidense en el Caribe y, en un intento por evadir a las autoridades de Estados Unidos, cambió de rumbo, de nombre e incluso de bandera: de Guyana a Rusia. De acuerdo con el Comando Europeo de Estados Unidos, la incautación se produjo por violaciones de las sanciones sobre el petróleo venezolano.
La reacción de Moscú fue inmediata. El Ministerio de Transporte ruso denunció la operación como una violación de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar de 1982, afirmando que el Marinera navegaba “en alta mar, fuera de las aguas territoriales de cualquier Estado” y que Estados Unidos no tenía derecho a usar la fuerza contra un buque debidamente registrado bajo bandera rusa. Fuentes internacionales señalaron además que unidades de la Marina rusa, incluido un submarino, se encontraban en las proximidades en el momento del abordaje.
En la operación también participaron fuerzas armadas británicas. El gobierno de Londres confirmó que brindó apoyo mediante bases de la Royal Air Force y actividades de vigilancia aérea. Según The Times, un avión espía Poseidon de la RAF fue localizado cerca de las islas Feroe tras una misión realizada con el transpondedor apagado, lo que indicaría una implicación directa del Reino Unido en las operaciones estadounidenses.
En las mismas horas, el Comando Sur de Estados Unidos anunció una segunda incautación: la del M/T Sophia, un petrolero sin bandera y sujeto a sanciones, interceptado mientras realizaba actividades ilícitas en el mar Caribe. El buque está siendo escoltado hacia puertos estadounidenses.
El contexto político hace que la situación sea aún más delicada. El presidente Donald Trump había ordenado un “bloqueo” de los petroleros venezolanos sancionados, calificando a estos buques como parte de un sistema criminal vinculado al tráfico de drogas y a la financiación de actividades desestabilizadoras. Hace un mes, marines y fuerzas especiales ya habían incautado el petrolero Skipper, con bandera de Guyana, tras su salida de un puerto venezolano.
El Pentágono reiteró que el bloqueo del petróleo venezolano “sigue vigente en cualquier parte del mundo”, subrayando que las últimas operaciones representan un mensaje claro sobre la determinación de Estados Unidos de proteger la seguridad del Hemisferio Occidental. Sin embargo, con Moscú en pie de guerra y Londres plenamente involucrado, la crisis corre ahora el riesgo de convertirse en un nuevo foco de tensión entre las principales potencias mundiales.
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